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domingo, 17 de febrero de 2013

Atardeciendo en la Vera, a un lado el sol colea, al otro sus colores se reflejan.

Va cayendo la tarde en el valle de la Vera. El Almanzor con sus cumbres despejadas y reflejando todos los rojos de los últimos rayos de sol. Qué visión tan impresionante.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Cerámica. Garganta de Alardos. La vera.


Este es el letrero del taller de Avelino y Angie

Estuve en la Vera este fin de semana trabajando, disfrutando, buscando ideas. Allí me esperaban Angie y Avelino, a los que sin conocer mucho me acogieron maravillosamente, me invitaron a su casa, me enseñaron su taller, su entorno y su vida. Han sido lo mejor de estos días. Les agradezco sinceramente su hospitalidad y de nuestra colaboración ya tendreis más noticias. De momento os dejos unas fotos... creo que os gustarán.




Sauces en la ribera.


Alisos.


Garganta de Alardos.


La corriente

viernes, 26 de febrero de 2010

¿PODAS?

Oretania digital.


Voy camino de la biblioteca, está al pie de un amplio parque, a la orilla del río, sin problemas de espacio, sin cables; nada que interfiera en el crecimiento de sus árboles:

-¿por dónde corto? Le dice un “podador” al que está abajo ayudándolo…

-¿cómo que por donde? Pues por donde llegues.

El primero está subido a la primera cruz del árbol , motosierra en mano y, ¿Dónde le llega la mano…? Pues a poco más allá de 75 cm desde esa primera cruz, con lo que el resultado no puede ser otro más que un desmochado sin contemplaciones; ¿y de los cortes? Pues lo mismo, qué más da un desgarrón más que menos, qué más da a qué altura corta o cómo queda la herida después.

Los árboles también hablan, hablan de nosotros, de cómo los tratamos y de cómo improvisamos cosas que deberíamos planificar cuidadosamente, estudiándolas, si realmente deberían o no hacerse.
¿Qué son para nosotros? En estas fechas largas de febrero, cuando la época de poda está llegando poco a poco a su fin, cuando en todos nuestros pueblos, y ciudades podemos ver inmensas y monstruosas heridas en muchos de los troncos de los árboles que nos darán sombra en verano,(si son capaces de resistir el envite de nuestras armas de cortar madera), no puedo evitar pensar todos los años lo que eso refleja, lo que dice de nosotros. En lo pedazo de salvajes somos haciendo algunas cosas: desconocimiento, despropósito; en nuestras varas de medir la importancia de las cosas…no puedo evitarlo, no puedo evitar sentirme herida por esos cortes brutales, todos los años el mismo trance el mismo dolor todos los años…
¿Qué me traje de Berlín?… sus árboles sin lugar a dudas. Sus formas respetadas, sus fabulosos portes, su identidad, sus no podas, sus pequeñas chapas identificativas. Las podas son justificadas, los callos están curados, cerrados, sin deformaciones. Y supongo como serán sus calles y parques en verano, con sombras largas, abombadas, piramidales, rastreras…: almeces, abetos, plátanos, tilos.

Berlín febrero 2010.Josune
Berlín febrero 2010.Josune

viernes, 15 de mayo de 2009

Avanza

La última luz se refleja en el agua, los cereales se han secado y como inmensos mares de espigas se mecen al compás del viento, también se fueron las jaras, los cantuesos, las aulagas; pero amarillean las flores de las retamas, y los olivos exhiben sus flores blanquecinas junto con las flamantes vides de enhiestos brotes.
Unas van y otras vienen, configurando el ciclo más importante.

martes, 3 de febrero de 2009

Acuáticas.

El parabrisas es una pantalla de fondo negro, lleno de destellos brillantes. Hacia el centro son puntos intermitentes, poco a poco y hacia fuera se transforman en líneas, líneas que caen, que emborronan la visión.
Las venas de la tierra se han hinchado, los huecos entre arcillas se han llenado y escupe, la tierra escupe agua, corre a raudales, turbia, rápida: busca salidas, tapona drenajes, busca y busca por donde; siempre más espacio, siempre más anchura y en un momento... se desborda, se desliza... imparable.

sábado, 17 de enero de 2009

Un paseo de media tarde.


El año nuevo trae una luz nueva, las tardes se alargan lentamente.
En los olivares que están al pie del camino las florecillas amarillas inundan mi vista con el sol y el aire frío de cara,
camino a buen ritmo,

prometen... una promesa que no olvidaré a partir de ya,
buscando el avance en la estación, imparable.
Poco a poco viajaré con el atardecer a mi izquierda,
la oscuridad dará paso a nubes nuevas con matices nuevos,
colores, luces.
Yemas, brotes.
Almendros...ideas, sueños, recuerdos.
Proyectos.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Cuatro líneas. Manuel Rivas.


Reproduzco aquí la columna que publicó Manuel Rivas en el Pais el pasado 20 de diciembre. Añado el cuadro al que hace referencia, para el que no lo recuerde o no lo haya visto.

"Me fascina el cuadro de las botas de Van Gogh. Esos zapatones pueden verse como las páginas centrales de un manifiesto de la tierra. Parecen contener la memoria de todo lo que la humanidad ha andado. Incluida la humanidad descalza. Parecen hechos con los cueros de todos los despellejados de la historia. Seamos sinceros. Cada uno, en su interior está pensando estos días en a quién le arrojaría un par de zapatos justicieros. Y de lo sucedido a Bush en Bagdad bien podemos decir l0 que aquel profesor de Derecho cuando amonestaba a un alumno jactancioso: . Ayer, Human Rights Watch lanzaba unos zapatos de piel humana sobre la situación de los derechos en el Sáhara Occidental, ocupado por Marruecos, y en los campamentos de Tinduf. La organización humanitaria evita pronunciarse sobre las salidas políticas al conflicto, pero su informe mesurado, contenido, donde incluso se reconoce un avance en materia de derechos humanos en el real territorio marroquí, refleja con objetividad, es decir, con encarnizada precisión lo que está ocurriendo en el Sáhara ocupado, a unas pocas horas de vuelo de Madrid: . Esas cuatro líneas pesan ahora mismo mucho más que todos los legajos. El reino de Marruecos levantó un muro de 2000 kilómetros para frenar a los saharauis que viene el inhóspito éxodo desde hace más de 30 años. Pero el muro no puede ocultar esas cuatro líneas. Comprendo ahora más que nunca al niño saharaui, descalzo, que en una escuela promisoria levantada en el pedregal preguntó en español delante de una esfera terrestre abollada: ¿y no hay otra?

lunes, 15 de diciembre de 2008

Oscuridad y frío.

En la oscuridad de la carretera y al borde del horizonte la luna se hace más grande entre las nubes y la atmósfera que la deforman. El frío parece limpiar de todo el aire y el halo blanco en el firmamento parece una imagen irreal.
Llegando a la sierra sin embargo vuelve a esconderse y sólo puedes adivinar su presencia tras de las rocas por su luz, la misma, fantasmal, que se apodera de estas noches de llegando el invierno, con el cielo raso. De camino y sobre los peñones está la constelación de Orión y asomándome con cuidado las pléyades se divisan en lo alto.
Aprovecho para disfrutar de esta visión que no es fácil en invierno entre nubes y nieblas.
Los carámbanos ya están formándose, se reflejan en las señales, se huelen.

Venía escuchando esto: Trains. Marlango.

http://www.goear.com/listen.php?v=8e0699c

MARLANGO - TRAINS (AUTOMATIC IMPERFECTION)
Hang to the telephone wires
That follow me through the land
The rails i recognise in my hands
I draw black dots in my palms
Give them names and discover
A brand new world
But no matter where i go no matter
I still catch myself
In me i can't invent a new landscape
I have trains advancing through my veins
I build stations and playgrounds for my mind to wader around
The nicotine and games i invent all over again
But no matter i go i catch myself
'Cos i 'm tired of looking out
So i'll hide in my world
All soft with words
Frontiers lost
In my things, in my eyes
In the touch i'll never find


'Cos no matter where i go i reach myself
´Cos i'm inside out
Tripping over my voice
Lost in my noise
Tangled in my hair
But no matter
I still find myself.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Perfiles

A Sevilla se llega ahora en poco más de hora y cuarto, no había vuelto desde el año pasado y el camino con la autovía nueva ha cambiado bastante.
En estas gigantescas obras los cortes en los perfiles de las sierras dejan al descubierto los cortes de los estratos de las rocas, los plegamientos, la franja estrecha de suelo donde las plantas desarrollan sus raíces y se sostienen; es fascinante ver los colores y texturas de las distintas capas.
Además, la luz pasado el mediodía destaca los profundos colores del otoño: en los árboles, en los campos y el los distintos tipos de rocas y sedimentos, los rojos ricos de hierro, ocres, verdes, grises, blanquecinos...


Ha sido un fin de semana intenso de contenidos: fitoterapia. Con los receptores abiertos a grandes dosis de información y, aprovechar la ocasión de estar con Jesús y Carmen, para plantear dudas y pedir consejos.

lunes, 3 de noviembre de 2008

El mirador de la Magrera




Un fin de semana de verdad, sin tener que trabajar da mucho de sí, para salir al campo, charlar, tomar un poco de sol y algunas nubes, buscar setas infructuosamente... quiero decir de las que me gusta echar en la cazuela ¡Qué le vamos a hacer!




y echar una mañanita en al sierra: subimos al mirador de la Magrera y de allí al punto más alto de nuestra sierra. Me acordé de esta canción de Cesárea Évora con Pedro Guerra que me gusta mucho.













sábado, 1 de noviembre de 2008

La lluvia

sorprende la cantidad y la forma lenta de llover. La lluvia en mi región es un lujo que no siempre sucede. ¿hoy un mal día? llueve desde anoche, suave, lento, ya se nota el verdor, la hierba nace bajo los pastos del verano y en los campos los tonos empiezan a cambiar lentamente, la tierra se empapa; en los bordes de las carreteras, las huellas del barro de los campos sacado por los tractores aproximan el agua y la tierra a los que transitamos por ellas, las aceitunas verdes, aún sin recoger, en espera de que cambien de color y se recojan para el aceite, engordan con las primeras lluvias, el aire huele a limpio... para mí es un día magnífico.
Las cigüeñas este año se han marchado, se espera un invierno riguroso, hace frío repentino y nuestros cuerpos acostumbrados a los más de 20º de la semana pasada se resienten, si embargo estamos en mi estación: campo, setas, tardes de juegos, cuentos, punto, reunión de amigos...
El otoño es una debilidad.
Para celebrarlo:
http://www.youtube.com/watch?v=XP7cEp-FHs0

lunes, 6 de octubre de 2008

La lenta recuperación del cortijo Cantarranas.


Cuando el cortijo de mis abuelos se quemó en los años 80, quedó poca cosa en pie; apenas la parte de las habitaciones y la chimenea; los techos de cañas, barro y palos de las cuadras se quemaron y se vinieron a bajo.
Ahora que mi padre vive aquí y que el cortijo es su lugar de destino de todas las mañanas, año tras año lo va recuperando con paciencia, tesón y mucho esfuerzo. En estos momentos sigue reconstruyendo una pared de piedra, cambiando una puerta por una ventana y al contrario. Asegura que no sabe albañilería, pero de lo que ha ido aprendiendo y de lo cuidado de su trabajo sólo hay que verlo en el resultado final.
Organizó una huerta siempre cuidada y de allí proveemos la despensa de frutas y verduras; ciruelas, melones, sandías, manzanas, uvas, peras, membrillos... las gallinas son otro de los tesoros que cuida con esmero; para imaginarse una buena tortilla de patatas con un gazpacho de tomates olorosos... Muchas veces pienso en mi abuelo, creo que le gustaría. Aún recuerdo su cara el día del incendio.

martes, 3 de junio de 2008

En Madrid

Estos cortos viajes a Madrid me dejan el interior con sabor agridulce, lamiendo el dulzor de lo que me traigo y poniendo caras al vacío de después. El reencuentro con mis amigos, con mi hermana, el paseo tradicional y muy esperado durante todo el año por la feria del libro y el retiro… el vaso se llena y se vacía tanto y tan deprisa que luego estoy trastabillando varios días hasta que consigo centrarme de nuevo.
Como bien dice mi hermana realmente no echo de menos a Madrid, sino a las personas que he dejado allí; las tengo permanentemente presentes en mi mente, pensando en como les irá, cómo será su día a día, (que yo me pierdo, por más llamadas de teléfono que haga o contactos por Internet). Por eso cuando voy, me empapo de conversación, de besos, abrazos de los de verdad; es curioso que en pueblos como el mío en los que todo el mundo se conoce y se saluda, se ven muy pocos besos y abrazos; aquí los lleno con los de mis pequeños que a fuerza de tener una “mami tan pesá”, tan besona y abrazante, ha hecho que ellos me busquen a mí y luego pase lo que pasa, que sus resfriados sean para mí seguro. Cuando era chica, mi madre decía que nosotros éramos besones por que teníamos antepasados Benítez, un apellido con fama de besucones… será eso. Sí es cierto que ya sea por esos Benítez o por que mi madre siempre me besó mucho, yo mantengo esa tradición; las muestras de afecto, con el representante máximo en el beso, son para mí una necesidad y un bálsamo más potente que el aceite de árnica; me fastidia un poco cuando descaradamente me ponen la cara para besar, me gustan los besos sonoros, intencionados, porque se quieren dar. También acepto los tipo Eduardo Galeano: el te da uno y te pone la otra mejilla para que le correspondas, me gustó la variante. En realidad el que le di en la Feria del libro el sábado, no era suficiente para compensar lo mucho que yo encuentro en sus escritos… Hablamos un poquito de las cercanías, de porqué no le gustaba firmar detrás del mostrador, en todos sus gestos estaba esa cercanía: en su forma de inclinar la cabeza para escuchar; en sus manos mientras hablamos, que quedan tan cerca de su interlocutor; en su mirada atenta a tus palabras y enfatizando las suyas propias. Compré tres de sus obras, espero no tardar en poder ponerme con ellas.
Como todos los años muchos y buenos libros para leer y descubrir…, y siempre el gusanillo del que tanto te llamó la atención y ya se salía del presupuesto. La tarde acompañó: fresco, un poco de tormenta con algún que otro chaparrón y un verde de hojas excepcional.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Sevilla la chica

Sevilla la chica, así la llaman..., Zafra. Hoy que por motivos de trabajo me he quedado a comer aquí, he disfrutado de un paseino por esta ciudad en la que más bien se respiran aires de pueblo grande, con el encanto de casas viejas, flores en los balcones y una cierta tranquilidad en sus calles, sobre todo en las que rodean el centro de las dos plazas mudéjares: la grande y la chica… tan bonitas.
Disfruto mucho caminando por esas calles con sabor de otros siglos, escuchando los pasos de mis zapatos en las paredes de esas callejuelas, me transportan a otros momentos. Son maravillosas.
Este tiempo es muy contemplativo, la cantidad de horas solares y la cantidad de matices diarios en todos los elementos visibles que nos rodean, hacen que esta larga primavera llene mis sentidos de multitud de sensaciones. Aunque me consta que la primavera altera el humor y el bienestar de más de uno, para mí es una explosión de colores, luces, sobras, olores… que prometen no se sabe el que, ¿calor?, ¿un rico granizado de limón? No sé, pero algo traen siempre.
Es en esta estación cuando más miro el cielo, tan distinto todos los días, cuando más paseo mi vista por los campos llenos de flores, hojas nuevas, cereales ondeantes los días de aire… un mundo de colores para encontrar en mi paleta de acuarelas, que como inexperta me cuesta descubrir, pero como aprendiza interesada intento encontrar, cómo conseguirlos, fascinada por los ilimitados matices y tonalidades posibles, no siempre a mi alcance…
Mis primeras acuarelas fueron una caja de esas escolares que aún conservo y con las que mis fieras guarretean el día que tienen ganas de enredar con los pinceles, en realidad mis coqueteos con la pintura siempre había sido con otros materiales: el carboncillo, los pasteles, algo de aburrido óleo (aburrido para mí, claro). Con la acuarela encuentro una frescura, un juego con el agua, con ese algo incontrolable del pigmento con la humedad del papel… que me invita permanentemente a buscar más opciones y posibilidades, sin otro afán que la sensación extraordinaria de la magia de los pinceles suaves y las combinaciones de más húmedo, más seco, más o menos pigmento y los tan sorprendentes resultados de ese juego. He visto acuarelas tan controladas por maestros, que cualquiera diría que están hechas con cualquier otra técnica, sin embargo a mí no me seduce la idea del control, sólo el suficiente para que defina algunas líneas que necesito y poco más, me gusta su transparencia, esa posible conexión entre capas de aguada y luego dejarlas secar… a ver sus efectos.